JULIO RAMÓN RIBEYRO

 

Nació en Lima y en su niñez vivió en Santa Beatriz, un barrio de clase media limeño y luego se mudó a Miraflores. Su educación escolar la recibió en el colegio Champagnat. La muerte de su padre lo afecta mucho y complica la situación económica de su familia.
Posteriormente, estudió Letras y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, entre los años 1946 a 1952, donde coincidió con Pablo Macera y Alberto Escobar, entre otros jóvenes con intereses similares. Inició su carrera como escritor con el cuento La vida gris que publicó en la revista Correo Bolivariano, en 1948. En 1952 ganó una beca de Periodismo gracias al Instituto de Cultura Hispánica, que le permitió viajar a España y, posteriormente a Francia, Bélgica, Polonia, Italia y Alemania.
Viaja en barco a Barcelona y de ahí a Madrid, donde permanece un año y hace estudios en la Universidad Complutense de dicha ciudad. También escribe algunos cuentos y artículos. En 1953, se muda a París, donde sigue algunos cursos en la Sorbona y escribe su primer libro "Los gallinazos sin plumas". Entre 1955 y 1956, permanece un año en Munich, donde escribiría su primera novela "Crónica de San Gabriel". Regresa a París y luego viaja a Amberes, donde trabaja en una fábrica de productos fotográficos. En 1958, regresa a Alemania y permanece un tiempo en Berlin, Hamburgo y Frankfurt.
Durante su estadía europea tiene que realizar muchos oficios para sobrevivir como reciclador de periódicos viejos, conserje, cargador de bultos en el metro, vendedor de productos de imprenta, etc. Regresó a Lima en 1958. Trabajó como profesor en la Universidad San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho.
En 1960 migró a París, donde trabajó en la France Press, y luego como consultor cultural y embajador de la Unesco.
Se casó con Alida Cordero y tuvieron un único hijo. En 1973 se operó por primera vez de cáncer, enfermedad por la que seguiría un largo tratamiento. Ribeyro, murió el 4 de diciembre de 1994, días después de obtener el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

ALFREDO BRYCE ECHENIQUE


Nace Alfredo Bryce Echenique en Lima (Perú) el 19 de febrero de 1939. Asiste como alumno al colegio Inmaculado Corazón y realiza sus estudios secundarios en el internado inglés San Pablo. Desde Un mundo para Julius hasta No me esperen en abril esos colegios, sus alumnos y profesores serán recreados por el escritor, que los muestra como el microcosmos perfecto de la sociedad peruana y en especial de la oligarquía del país a la que él pertenece. Efectivamente, Bryce Echenique pertenece a una familia de la oligarquía entre la que se encuentran ascendientes tan ilustres como un presidente de la República y un virrey, lo cual revelará también desde el inicio de su obra narrativa. Sin embargo, ya en el San Pablo y después con los resultados universitarios, muestra una inclinación hacia las letras y un rechazo de todo aquello que suponen las responsabilidades ajenas a la literatura, vocación que había venido siendo fortalecida en el colegio y consentida por su madre. En cambio, por imposición familiar estudia Derecho, aunque a la vez aprovecha para realizar sus estudios en Letras. A su término, funda un despacho de abogados que durará hasta que decida marchar a Europa y, así, en 1964, sale de Perú con destino a París, para disfrutar de la concesión de una beca que le permitirá preparar una tesis sobre Henry de Montherland.

En los diferentes viajes por Europa se comienzan a fraguar los cuentos que concluya en París y a los que dará el título de Huerto cerrado (1968), que obtendrá una mención honrosa en el concurso Casa de las Américas. Apenas dos años más tarde publicará su primera novela,Un mundo para Julius (1970), que lo consagra como una de las figuras destacadas de la generación que seguirá al llamadoboom. La obra recibirá el Premio Nacional de Literatura de Perú en 1972 y el reconocimiento general del público y la crítica. A pesar del éxito de la novela, en 1974 regresa al cuento con La felicidad ja ja. Sin embargo, en 1977 da a la luz su novela La pasión según San Pedro Balbuena que fue tantas veces Pedro, y que nunca pudo negar a nadie, cuyo título habrá de ser reducido al de Tantas veces Pedro. Además publica el volumen A vuelo de buen cubero y otras crónicas, que revela su vinculación al nuevo periodismo norteamericano y su visión del sur estadounidense que visitó gracias a una bolsa de la Fundación Guggenheim. Después se editarán conjuntamente Huerto cerrado y La felicidad ja ja; en Lima se publicarán como Todos los cuentos y, en Madrid, como Cuentos completos (1964-1974).

En 1981, con la novela La vida exagerada de Martín Romaña abre el díptico Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire, que cerrará con El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz en 1984 y con el relato «Una carta a Martín Romaña», incluida en la colección Magdalena peruana y otros cuentos (1986). Su visión de la Europa que conoció en sus diferentes países cobra una dimensión nueva y desmitificadora, lo cual extiende del viejo continente a América, de los lugares y acontecimientos como el mayo del 68 a las luchas de la izquierda hispanoamericana. El mismo año se publica Crónicas personales, que supone la ampliación de las editadas años atrás. Regresará a la novela con La última mudanza de Felipe Carrillo, de 1988, a la que no volverá hasta No me esperen en abril (1995). Entretanto, había editado las tres novelas breves de Dos señoras conversan en 1990 y un curioso volumen de memorias que en la actualidad está ampliando y que en 1993 llevaba por título Permiso para vivir (Antimemorias). En 1997 edita A trancas y barrancas, constituido por las crónicas periodísticas de diferente cariz y que ampliará en ediciones peruanas posteriores.

Reo de nocturnidad (1997) supondrá un exitoso retorno a la novela con la concesión en España del Premio Nacional de Narrativa de 1998. Poco después llegará la publicación de los, hasta el momento, últimos cuentos, en Guía triste de París (1999), y de la novela La amigdalitis de Tarzán (1999), tras cuya edición abandona España y regresa definitivamente a Perú. 

50 FRASES CÉLEBRES SOBRE LA LECTURA

  1. “Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”. Sir Francis Bacon.
  2. “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres". Heinrich Heine
  3. “Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”. John Fitzgerald Kennedy. 
  4. “Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran". André Gide
  5. “Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”. Mario Vargas Llosa
  6. “Carecer de libros propios es el colmo de la miseria". Benjamin Franklin
  7. “Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él”. Nicolás de Avellaneda. 
  8. “Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”.San Agustín
  9. “Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”. Miguel de Unamuno
  10. “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges
  11. “Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve". Oscar Wilde
  12. “El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura”.Montesquieu
  13. “El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor". Rubén Darío
  14. “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Miguel de Cervantes
  15. “El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio". Anónimo. 
  16. “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo'. Jorge Luis Borges.
  17. “En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida”. Ralph Waldo Emerson.
  18. “Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje”. Octavio Paz
  19. “Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”. Amos Bronson Alcott. 
  20. “Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos". Hermann Hesse
  21. “He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos". Thomas De Kempis.
  22. “La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible". Jorge Luis Borges
  23. “La escritura es la pintura de la voz". Voltaire
  24. “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”.André Maurois.
  25. “La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo". Joseph Addison. 
  26. “La lectura es para mí algo así como la barandilla en los balcones”. Nuria Espert . 
  27. “La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos". William Somerset Maugham
  28. “La lectura nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más”. Pedro Laín Entralgo
  29. “La literatura es el arte de la palabra". Manuel Gayol Fernández. 
  30. “La literatura es siempre una expedición a la verdad". Franz Kafka
  31. “La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir". Camilo José Cela
  32. “La pluma es la lengua del alma". Miguel de Cervantes
  33. “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes". Federico García Lorca
  34. “Lee y conducirás, no leas y serás conducido". Santa Teresa de Jesús
  35. “Leer un libro enseña más que hablar con su autor, porque el autor, en el libro, sólo ha puesto sus mejores pensamientos". René Descartes
  36. “Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría”. Proverbio árabe. 
  37. “Los libros no se han hecho para servir de adorno: sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar". Harriet Beecher Stowe
  38. “Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza”. Oscar Wilde
  39. “Los libros son amigos que nunca decepcionan". Thomas Carlyle
  40. “Los libros son el mejor viático que he encontrado para este humano viaje”. Michel Eyquem de Montaigne
  41. “Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra". James Russell Lowell. 
  42. “Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer". Alfonso V el Magnánimo. 
  43. “Ningún escritor joven desea tanto la crítica constructiva como la alabanza". William Hill. 
  44. “Nunca releo mis libros, porque me da miedo”. Gabriel García Márquez
  45. “Ser escritor es robarle vida a la muerte". Alfredo Conde
  46. “Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada". Cicerón
  47. “Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma”. Cicerón
  48. “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”. Proverbio hindú. 
  49. “Un libro es un regalo estupendo, porque muchas personas sólo leen para no tener que pensar”.André Maurois
  50. “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. Jorge Luis Borges.

MARTÍN ADÁN

Rafael de la Fuente Benavides fue el nombre civil de este escritor, cuya importancia en las letras hispanas lo sitúa entre los mayores creadores de este siglo.
Desde muy joven mostró dotes literarios, los que compartió con sus compañeros de clase: Emilio Adolfo Westphalen y Estuardo Núñez. A medida que pasó el tiempo, vivió con creciente estrechez económica y sufriendo un fuerte alcoholismo.
La vida de Martín Adán es un copioso afluente de una obra vasta y plural que empieza desde 1928 con poemas dispersos y La casa de cartón dentro del curso vanguardista de ruptura con la tradición.
Hacia 1931 compone Aloysius Acker, poema de tono elegíaco; insatisfecho o atormentado por el resultado, destruye el Aloysius que solo nos ha llegado en fragmentos. En esa misma época, Martín Adán participa del resurgimiento de las formas métricas tradicionales que brotan en el ambiente poético castellano. La creación en sonetos perfectos produce, a principios de la década de 1930, una versión primitiva de Travesía de extramares (Sonetos a Chopin), poemas que tratan la imagen del creador, la creación artística y la vida como una travesía marítima; pero que no llegarán a su forma final sino entre 1945 y 1950.
Hacia 1932 ingresa a una etapa improductiva de probable crisis personal de la que saldrá con un trabajo crítico ambicioso y descomunal, De lo barroco en el Perú, con el que obtiene el grado de Doctor en Letras en 1938. Este ensayo de apreciación de la literatura peruana es de una gran elaboración; el esfuerzo es evidente en un trabajo bibliográfico erudito de la misma época; y, en especial, en una prosa barroca ejercitada incesantemente.
Hacia principios de la década de 1960, se recluirá en un sanatorio en un retiro radical del que no saldrá.
En su apartamiento del mundo volverá a las formas del antiguoAloysius , retomando su verso libre, su tono elegíaco y la depuración de su expresión hasta hacerla fluida y directa para expresar una trágica reflexión en torno a lo humano. Este ejercicio del verso libre se hará manifiesto en Escrito a ciegas, La mano desasida y La piedra absoluta cuyas primeras versiones aparecen a principios del decenio de 1960.
Allen Ginsberg se mostró interesado en su obra y en él mismo. Aprovechando su paso por el Perú, con el objeto de conocer la ayahuasca, logró entrevistarse con Martín Adán.

DESCARGA LAS BASES DE LOS JUEGOS FLORALES ESCOLARES NACIONALES 2014

Clic en la imagen para descargar

Buscar

 
I.E. "Simón Bolívar" - Otuzco Copyright © 2011 | Tema diseñado por: compartidisimo | Con la tecnología de: Blogger